Rev. Ignacio Hinestroza

Que importante entender que cuando Jesucristo nuestro salvador nos rescata del mundo perdido,
ocurre una verdadera transformación en el corazón, en la mente, en el espíritu humano y en todo
nuestro ser; allí se cumple perfectamente lo que dice la Palabra en la 2ª carta del apóstol Pablo a los
Corintios capítulo 5 versículo 17 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas
viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” Sin embargo, es tan difícil aceptar, creer y
experimentar estas cosas de carácter sobrenatural, no obstante, tenemos que hacerlas realidad en
la vida diaria.

Muchos creyentes aunque vienen a la iglesia, cantan y reciben el mensaje, con todo, continúan en
las mismas prácticas de la vida antigua, esto hace que persista en ellos la tendencia de volver al
pasado, lo cual es una verdadera tragedia.
Amados hermanos, que glorioso entender, captar, recibir todo lo que la nueva vida en Cristo nos
ofrece, y que se convierta en un estilo de vida.

Vemos que cuando viene a nosotros ese impacto de la presencia de Dios por el poder de Jesucristo,
lo primero que sucede es que olvidamos todo el pasado, toda esa vida de pecado, tinieblas y
maldición; y ahora por la obra de Cristo somos:
Salvos. Efesios 4.8
Hijos de Dios. Romanos 8:16
Libres. San Juan 8:36
Santos. Efesios 1:4
Nueva Criatura. 2ª Corintios 5:17
Templo del Espíritu Santo. 1ª corintios 6:19
Luz entre las tinieblas. San Mateo 5:14
Todos estos resultados y muchos más son para nosotros. Pensemos y meditemos en estas
bendiciones que ya son nuestras y no demos lugar al fracaso, la derrota, la frustración y la
decadencia espiritual.

El apóstol Pedro dice en su primera carta capítulo 4 versículo 3: “Baste ya el tiempo pasado para
haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces,
orgías, disipación y abominables idolatrías.”
Sepultemos todo aquello que ya no va con Dios, que no le agrada a Él, despojémonos de todo
pecado; rechacemos todo lo que no está de acuerdo con la sana doctrina; evitemos todas las cosas
que nos impiden crecer, y vendrá de parte de Dios todo aquello que aún no hemos visto ni
experimentado.

¡Vamos adelante que nos están esperando grandes victorias!