Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Juan 3:16.

La doctrina de la salvación es el mensaje más importante que encontramos en la Biblia.

El mayor problema del ser humano es su condición de pecador cuya consecuencia inevitable es la eterna separación de Dios el Creador, las Sagradas Escrituras dicen: “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” Romanos 3:23. Es por esta sentencia de condenación que Dios en su infinita sabiduría traza el plan único de salvación para el hombre, con el fin de librarlo de este veredicto que lo hace culpable y regresarlo a un encuentro con Él, para que tenga vida eterna. “Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” Romanos 6:23

Jesucristo el Hijo de Dios es la persona sobre la cual Dios cargó el pecado de la raza humana, “quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia…” 1ª Pedro 2:24. Aceptar el sacrificio de Cristo en la cruz del calvario quien derramó su sangre hasta la última gota, muriendo por todos y resucitando luego de entre los muertos, es el único medio a través del cual es posible obtener salvación, “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” Hechos 4:12, “Mas todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;” Juan 1:12.

Reciba a Cristo hoy mismo en su corazón, para que asegure su estado eterno después de la muerte, con una sencilla, personal y sincera oración de fe, semejante a la que le presentamos a manera de modelo:

“Dios y Padre Eterno, me acerco a ti reconociendo mi rebelión y que soy un vil pecador, me arrepiento de todo corazón, te pido que me perdones y me limpies de mi maldad con la sangre preciosa de Jesucristo derramada en la cruz, te acepto como mi Dios, mi Señor y Salvador, me comprometo a vivir conforme a lo establecido por ti en las Sagradas escrituras y te ruego que escribas mi nombre en el libro de la vida, ayúdame a serte fiel hasta el fin.”

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