Rev. Ignacio Hinestroza

Continuamos hablando de ese cristiano fuerte, valiente, ungido, lleno de poder y autoridad. Aquí nos
detenemos un poco y hacemos una reflexión profunda para preguntarnos, tengo algo de esto en mi
vida o tal vez no tengo aun estas cosas, o me falta mucho todavía. Sigamos…

  • El creyente fiel obedece a Dios y a su Palabra. La obediencia es algo tan excepcional que
    alegra el corazón de Dios, por cierto, lo que menos se hace hoy es obedecer, pero Dios insiste
    que cumplamos su santa Palabra, el Señor Jesucristo dice que quien le ama cumple sus
    mandamientos; por esto, cuando el Señor nos da una orden es nuestro deber cumplirla sin
    titubear y podemos estar seguros que siempre nos irá bien. Vivimos en un mundo que cada día se hunde más en las tinieblas, la crisis en el aspecto moral, espiritual, social, político, económico etc. es cada vez más fuerte, y es allí donde Dios nos pide y más que pedir, nos exige que nos aferremos a sus decretos santos y puros, para que de esa forma podamos llegar a cumplir con los propósitos divinos. A Josué el Señor le dijo enfáticamente: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.” Josué 1:8 ¡Que maravilloso! Así exactamente es para con nosotros. Que vengan victorias poderosas al pueblo del Dios viviente y para que sucedan de verdad, sigamos obedeciendo.

 

  •  El creyente fiel procurará con todas sus fuerzas agradar a su Señor. Llegar a conocer a
    Dios es la prioridad máxima de todo hijo de Dios; es esa la forma de aprender como realmente
    satisfacer el corazón de nuestro Padre Celestial. Es importante entender que al Santo y Eterno
    Rey de reyes y Señor de señores le tenemos que complacer en todo, y todo es todo.
    Dice también el apóstol: “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que
    fuésemos santos y sin mancha delante de él.” Efesios 1:4. Esta es una invitación a vivir para el
    Señor con una vida recta, con una conducta íntegra, con un pensamiento sano, con una fe
    sincera, con una comunión íntima y con una relación más estrecha en oración y estudio de la
    Biblia.

 

  •  Por últimos vemos que el creyente saturado de la gloria de Dios permanece fiel. La
    fidelidad es una demostración de quien se mantiene muy cerca de su Señor y no cambia aún en los momentos más difíciles de su carrera. Jesucristo le dijo a una iglesia brutalmente perseguida como sucedió en Esmirna: “…Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.” Apocalipsis 2:10. Todo aquel que ha sido impactado por la gloria de Dios jamás cambiará a su Señor, como tristemente sucede hoy en muchos casos; de hecho algunos cambian a Cristo el Salvador por cosas mundanas, diversiones perversas, licores, sexo desordenado y cosas semejantes. Que no suceda esto con nosotros, caminemos asidos de nuestro Salvador Eterno, aquel que nos trajo de las tinieblas a la luz.

¡Cristo Viene Pronto!