Rev. Ignacio Hinestroza

La experiencia más gloriosa es caminar victorioso y triunfante en la vida cristiana, aún en medio de
las pruebas y adversidades más fuertes. Por esto debemos seguir el consejo del apóstol Pablo
cuando dice: “ Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.”
Efesios 6:10

Como resultado de esa fortaleza vamos a ser participantes de una serie de características que nos
distinguen y que por lo tanto nos harán marcar una notable diferencia. Veamos algunas:

  •  El creyente tiene vida nueva.
    Algo extraordinario en Dios es que cuando le conocemos, comenzamos a ver y a experimentar
    cosas nuevas, La biblia habla de hombre nuevo, mente nueva, corazón nuevo, pacto nuevo,
    nueva manera de pensar, y para mayor gozo nos espera la nueva Jerusalén.
    Todo esto surge de una transformación efectuada por el poder de Dios en todos nosotros. Con
    sobrada razón dice el texto sagrado: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es;
    las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” 2ª Corintios 5:17. ¡Maravilloso!

 

  • El creyente confía plenamente en Dios.
    La confianza en el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo es la garantía más grande de vida y
    lo que trae seguridad al corazón, por ello permanecemos tranquilos, seguros, inspirados y
    gozosos aún en las circunstancias más adversas. La Palabra de Dios nos enseña: “Confiad en
    Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos.” Isaías 24:6

 

  •  El creyente se deleita en las cosas del Señor.
    Sentir el gozo del Señor es casi que un mandamiento, una ordenanza; si bien es cierto que en el
    camino al reino de los cielos encontramos un sinnúmero de dolores y aflicciones, aún en esos
    momentos podemos experimentar un regocijo sobrenatural, para de esa forma, contrarrestar la
    tristeza, el desánimo y el desaliento.

Son tantos los que han alcanzado ese gozo que proviene del trono de la gracia divina, tales
como el profeta Habacuc que en medio de una profunda crisis espiritual y materia pudo decir:
“Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación.” Habacuc 3:18;
el salmista también expresa: “Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de
tu corazón.” Salmo 37:4; de la misma forma el apóstol Pablo nos insta a permanecer siempre
gozosos: “Estad siempre gozosos.” 1ª Tesalonicenses 5:16; el mismo Señor Jesucristo

hablando de este tema expresa que la tristeza puede ser cambiada por gozo: “…pero aunque
vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo.” San Juan 16:20

¡Dios les bendiga grandemente!