Rev. Ignacio Hinestroza

Para el verdadero cristiano cuán importante y urgente es aprender a depositar todas
las cargas en nuestro Dios. En la primera carta del apóstol Pedro capítulo 5 versículo
7 dice La Palabra: “echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado
de vosotros.” ¡Que poderosa promesa para todos!

Nunca en la historia nos habíamos enfrentado a situaciones tan agobiantes; en esta
última etapa de la humanidad las condiciones son cada día más fuertes; hay crisis en
todos los aspectos de la vida diaria, en lo espiritual, lo material, en lo económico, en lo
político y en lo social. La descomposición rebasó los límites, la inmoralidad, el
ateísmo, el desenfreno sexual, el crimen, la inseguridad, la drogadicción, el
desempleo y las enfermedades, no dejan de afectarnos de una y otra manera.
Como resultado de todo esto hay mucho dolor, aflicción, sufrimiento, angustia,
soledad, depresión, aumento del suicidio, destrucción de hogares y familias
arruinadas; pero lo más preocupante es que estas cosas avanzan a ritmos
acelerados.

¿Qué hacemos y como actuamos nosotros en medio de todo este panorama tan difícil
y desolador? Dios por medio de su Palabra nos pide que descansemos en Él y que
como nunca confiemos en sus eternas promesas que nunca fallan, a la vez nos insta
a dejar todas esas cargas en su divina presencia, puesto que, Él es Dios Eterno,
Grande, Todopoderoso, hacedor de maravillas y quien nunca desampara al justo y
todo aquel que se refugia bajo su sombra majestuosa.

Ahora, ¿qué significa depositar las cargas en nuestro Padre Celestial?
La respuesta es confiar plenamente y con toda certeza en que Él tiene cuidado de
nosotros.
Déjeme decirle que hay situaciones tan extremadamente difíciles que ni usted ni yo
humanamente las podríamos cambiar; es en estos casos que se requiere de una
intervención divina, de un toque de lo alto, y para esto debemos levantar la mirada al
cielo, al trono de la gracia, es realmente desde allí de donde puede venir la tan
anhelada ayuda que necesitamos.

El pueblo redimido por la sangre de Jesús ahora depende de Dios y por eso en medio
de las más grandes adversidades, se atreve a soltar sus cargas y preocupaciones en
aquel que todo lo puede y que nunca falla. Notamos como el Señor nos insiste en esto

y encontramos una vez más en el libro de los Salmos lo siguiente: “Echa sobre Jehová
tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo.” Salmo 55:22
Esta confiable promesa expresa una confianza inquebrantable y una certeza sólida,
como muestra de una entrega incondicional a la voluntad divina; si una persona no
asimila esto, tarde que temprano va a colapsar por el peso del problema y en
consecuencia, el desaliento, el desánimo, la frustración y finalmente el deterioro
espiritual.

Nuestro amado Salvador nos inspira a descansar solamente en Él, y a dejar a un lado
tanto afanes que nos resultan asfixiando y desubicando, vale anotar que esto no
quiere decir que no nos vamos a volver a preocupar nunca más, quiere decir, que las
cosas de las que venimos hablando no van a romper el límite ni a conducirnos al
fracaso; confiarle a Dios las cosas no significa que nos desentendamos por completo
de ellas, representa más bien que el manejo de nuestras circunstancias ya no
depende de nosotros mismos en cuanto a resoluciones y reacciones, sino que
entendemos que fuimos diseñados para depender del Creador de todo cuanto existe.

También debe quedarnos claro que El Señor nunca está de acuerdo con la ociosidad
ni la pereza, no mal interpretemos el texto sagrado, algunas personas llegan al
extremo de encerrarse, sin moverse en ninguna dirección, simplemente esperando
que todo les llueva del cielo, lo cual es un grave error.

La Biblia nos enseña que debemos trabajar, que debemos ocuparnos en algo, es de
esta manera que Dios nos ayudará. Jesús dice que no nos afanemos por la vida y nos
muestra el ejemplo de las aves del cielo que no siembran ni recogen y el Padre
Celestial cuida de cada una de ellas.

¡Qué bendición! El punto clave aquí es ¿Para qué tanto afán? ¿Por qué tanto
descontento? A veces las preocupaciones suelen ser tan grandes que no hay tiempo
para la oración, para el estudio bíblico, ni para hablar a otros de la importancia de la
salvación.

El Señor agrega algo más al decirnos que la forma de contrarrestar las cargas, las
preocupaciones y la ansiedad es buscando primeramente su rostro, lo demás vendrá
de su parte a nuestro favor.