Rev. Ignacio Hinestroza

El apóstol Pablo inspirado por el Espíritu Santo nos dice en la carta a los Romanos capítulo 12
versículo 21: “ No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.” ¡Que motivación tan
gloriosa!. Desde que los primeros seres humanos plantados en el huerto del Edén desobedecieron la
voz de Dios, satanás y sus demonios se apoderaron del corazón del hombre y de allí en adelante la
maldad y el pecado comenzaron a propagarse de manera inevitable hasta el día de hoy. Es
importante anotar que nunca la criatura humana fue diseñada para el mal, pues dice el texto sagrado
que el Dios trino expresó: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…”
Génesis 1:26

El panorama de nuestros días nos deja ver una invasión sin precedentes sobre toda la tierra y sus
gentes del pecado en todas sus manifestaciones; pecado que ha tomado proporciones desbordadas,
puesto que el alejamiento de Dios se refleja en el consumo de drogas, inmoralidad, pornografía,
adulterio, fornicación, divorcios, re-casamientos, homosexualismo, lesbianismo, corrupción,
violencia, crimen organizado, y tantas cosas que Dios abomina y que lamentablemente muchas de
ellas logran incluso penetrar en los círculos cristianos. Es por ello, que desde los comienzos Dios,
según el registro sagrado, nos enseña y exhorta a aborrecer, a dejar, a apartarnos, a rechazar y a
combatir con toda la fuerza, las cosas malas. Este fenómeno perverso de mundanalidad, humanismo
y materialismo socava los principios morales y espirituales, aparta al hombre del Dios Todopoderoso
y como resultado queda bajo la cobertura de las tinieblas.

En el libro del profeta Isaías capítulo 1, versículo 17 el Señor se dirige a una generación cargada
de pecado y les dice: “…aprended a hacer el bien…”
En Deuteronomio capítulo 6, versículo 18 al pueblo que pronto va a entrar a la tierra prometida,
Dios le dice: “…Y haz lo recto y bueno ante los ojos de Jehová…” Todo este tipo de advertencias
son constantes en la Biblia, en cada una de ellas encontramos que solo haciendo el bien
contrarrestaremos el mal y las tinieblas.